Capítulo 32.

Todo se había ido a la mierda, el día en el que se me ocurrió la magnífica idea de admitir que tenía una relación con una persona ajena a los medios. No dejaban de perseguirme, intentando adivinar quién era el susodicho, y eso impedía que pudiese verle, pues no quería acarrearle más problemas de los que tenía.

Ese día, fui al hospital con mi madre, para que le quitasen los pu

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