Gian se mira al espejo como diez veces antes de darse el visto bueno, lo he peinado y puesto el traje azul marino que esta perfecto en él. Me mira con sus enormes ojos oscuros, no ha dicho nada pero se que algo está pasando por su cabeza.
—¿Hay algo que quieras decir? —mueve la cabeza asintiendo. —¿Vas a decirme?
—No lo sé. ¿Hay algo que tú quieras decir, tío Fausto? —remarca sus últimas palabras con un tono de voz acusador.
Venga, ahora de que va este pilluelo. Muevo la cabeza negando y él r