Mi querida enemiga. Capítulo 2. Hablando de negocios.
Callia Dimitrakis.
Cuando salí de la oficina de Foster, que subí al ascensor, no pude evitar sentir un cosquilleo en mis labios, levanté mi mano y los acaricié con suavidad, jamás pensé que ese hombre me hiciera sentir esas sensaciones, sonreí con alegría, aunque enseguida pensé que quizás estaba muy grande para mí.
Sin embargo, me negué a seguir pensando en eso, me subí al auto y regresé al apartamento que compartía con mi madre, al entrar ella me estaba esperando, ansiosa porque le diera noti