Capítulo 22: Un hombre equivocado.
Von Dimitrakis
Salí de su habitación hecho una fiera, me llevaban los mil demonios. Entré a mi habitación y caminé a ducharme para quitarme toda la frustración y rabia, aunque mi enojo era conmigo mismo, no sé cuándo aprendería que ninguna mujer era digna de confianza, era una mentirosa, que de manera sutil me había seducido para que terminara enredado con ella, haciéndome romper la regla de no involucrarme con mis empleadas y menos con la niñera y seguramente solo iba tras mi dinero, como el i