capítulo 57 Valeria
Llegamos al Seminario, y tan concentrada estoy en mis pensamientos, que no había visto el asombro de Dubois.
Se lo que le pasa, él se imaginaba un salón con mesas y sillas, quizás un proyector y un profesor en una clase magistral. Realmente sé que cualquier cosa que tuviera en su cabeza no se asemeja a lo que vemos.
Es un negocio con una fachada hermosa y bastante infantil, divertida y en distintos colores pasteles, fucsia, azul. Es un galpón donde hay infinidad de fuentes