Capítulo 7. Tendrás que perdonarme
Penélope arrugó el entrecejo y lo miró de una manera poco agradable. No era para menos; era muy temprano para hablar con Theodoros Xenakis, ni siquiera estaba segura de estar bien despierta.
—¿Y no pudiste esperar a una hora decente para venir? —preguntó, achicando los ojos como un gato.
Theo tuvo la sensación de que esa mirada ya la había visto antes, pero no le prestó atención. Había una razón poderosa para estar allí, y no se iría sin hablar con Penélope, así tuviera que esperar a que el rel