Capítulo 53. No es culpa tuya
Con piernas temblorosas, el corazón latiéndole a mil por hora y el pulso acelerado, Callista volvió sobre sus pies. No quería que Apolo o Fay se enteraran de que había escuchado su conversación. Eso no cambiaba lo que había escuchado, ni la emoción que sentía al saber que los sentimientos de Apolo eran sinceros; de otra manera, jamás se lo habría confesado a su madre.
Sin embargo, quería tener la mente clara para tomar una decisión, sobre todo, por el bebé que esperaba. De manera inconsciente,