CHARLOTTE FLAIR
En la empresa, dentro de la sala de conferencias, me aseguré de llegar puntual, ni un minuto tarde, ni un minuto perdido.
En el instante en que entré, todas las miradas se posaron en mí, y por un breve instante, sentí el peso de sus miradas sobre mis hombros.
Mi padre estaba a mi lado, sereno como siempre, y me presentó formalmente a los miembros de la junta. Mantuve la compostura, disimulando cualquier atisbo de nerviosismo con una tranquila seguridad.
La reunión se prolongó d