Aparcamos en un sitio seguro donde se pudiesen resguardas nuestras cosas, descendimos de las motos quitándonos los cascos y subimos a un coche que ya nos esperaba.
Ya montados en una pequeña camioneta blanca, contemplamos el gran número de pinos que nos rodeaba, regalando aquel olor a naturaleza que tanto anhelé conocer. Subiendo por aquella montaña podía cerrar mis ojos y relajarme, pero el camino era bastante agreste. Además, quería ver. Y mirándole las caras a todos, me di cuenta de que Alf