BRAD ULIBARRI
Es lunes y llego a la oficina furioso con la gran sospecha de que Montgomery, esa rubia endemoniada, envió a su amigo a proponerme algo indecente.
La veo de pie tomando su café mientras escucha música en su teléfono y ríe. No puedo creer que este escuchando una de las canciones que bailó en el club dejando a todos babear por ella, incluido mí socio que no ha dejado de pedirme su número de teléfono.
-Montgomery a mí oficina ya- Me mira y me sigue aún con su teléfono en la m