— Están amenazando a Giulia. Sube enseguida — ordenó Ares a Cantera antes de colgar. Entonces miró a Giulia.
Ella estaba sentada en el mueble con el rostro enterrado en las manos. Alzó la mirada cuando lo escuchó colgar.
— Giulia, tienes que hacer memoria. ¿Conoces a alguien que pueda estar detrás de todo esto?
Ella negó con la cabeza, aturdida. Tenía el estómago revuelto por el ave muerto en la caja.
— No lo sé, Ares. Yo… no lo sé. Todo esto es… — de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas y la