Capitulo 10: "Quédate, por favor"
Fue un beso hambriento, cargado de pasión y deseo. Era como si hubiesen estado esperando por ese momento durante décadas.
Él la invadió con su lengua y ella se dejó hacer entera, siguiéndole el ritmo. No hubo delicadeza en tal acto. Ninguno de los dos la buscaba.
Sin darse cuenta, tropezaron con las patas de una mesa. Estaban moviéndose por la habitación, y no fue hasta que llegaron a la cama cuando se dieron cuenta de ello.
Giulia fue entonces más consciente de