Jessica, con una expresión de sorpresa y nerviosismo en su rostro, trató de negarlo en un primer momento, pero la mirada amenazante de Enzo la obligó a confesar la verdad.
—Fue un error, lo siento. Pero él me ofreció mucho dinero a cambio de información sobre ustedes —admitió con la cabeza gacha y una mueca de arrepentimiento. Enzo, sintió una mezcla de rabia y decepción al escuchar las palabras de la joven sirvienta. No podía creer que alguien a quien le había brindado su ayuda hubiera traicio