Capítulo 47: La diferencia.
La feria rebosaba de vida y color. Los puestos de comida emanaban deliciosos aromas de churros, algodón de azúcar y palomitas de maíz, llenando el aire con una tentadora fragancia. Los juegos de feria estaban abarrotados de niños riendo y correteando de un lado a otro, ansiosos por probar sus habilidades y ganar premios. La energía contagiosa y la alegría en cada rincón eran palpables.
Celine recorrió el lugar con la mirada, esbozando una sonrisa al observar a una pequeña niña compartir su galle