Esta vez Isis se había puesto seria y de pie para enfrentar a la preocupada nana de su recién encontrada amiga.
—Yo vivo cerca— respondió Isis, mostrando las torres del castillo que se divisaban desde el lugar— allí.
La nana, asombrada, miró hacia donde Isis le indicaba y luego se giró hacia ella con incredulidad. A pesar de ser muy joven, se comportaba como una señora muy mayor, pensó Isis. Y sin más tomó a Isis de la mano y se dirigió a donde ella le había indicado.
—¡Señorita Isis! ¿Dónde