92. LA PROPUESTA DE AMET
JACKING:
En la penumbra de las cuevas, observaba a todos los lobos que habíamos rescatado de la manada Satu Mare. Estas luchas eran sobrenaturales y ahora parecía que no íbamos a poder sanar a todos ellos. No podía culpar a Teka. El mundo que nos rodeaba no ofrecía descanso. Siempre había algo nuevo acechándonos desde las sombras: lobos, brujas, celos eternos, un sinfín de secretos que parecían llevar siglos acompañándonos.
—Mi Alfa, hice todo lo que está en nuestro poder para sanar a la manad