336. TIENES QUE DEJARME
MAT
La pregunta de mi Luna me hace sentir que un abismo se abre entre nosotros. Sus emociones amenazan con desbordarse; los ojos vidriosos delatan cuánto está luchando para no romperse. Su dolor es mío y, en realidad, siempre lo ha sido. Somos uno desde el momento en que nuestras almas se entrelazaron para toda la eternidad. Cada palabra que me obligo a decir rasga mi corazón, pero tengo que ser sincero con ella.
La separo suavemente de mí, lo justo para mirarla a los ojos. Tomo su rostro con a