308. EL DESPERTAR DE MI LUNA
JACKING:
Despierto en mi cama abrazado a Isis, que todavía duerme. La observo bien. No ha cambiado en nada. Es tan bella como siempre. Pero no olvido todo lo que me dijo la diosa luna, ni lo que mencionó mi Luna Suprema del futuro.
—¿Despertaste, Jacking? ¿Descansaste? —escucho a mi lobo.
—Sí, Mat, perdona. Ayer me quedé realmente agotado —respondí con un susurro.
—Ahora toma tú el control y yo descansaré —me pide mi lobo.
—¿Durmió bien nuestra Luna? —pregunté, preocupado, mirando