263. LA PESADILLA DE MI LUNA
JACKING:
Fruncí ligeramente los labios, sintiendo el peso de las palabras de Costel. Mis pensamientos corrían más rápido de lo que podía procesarlos, una marea imposible de detener. Lo miré fijamente, tratando de leer su expresión, de saber si realmente estaba tan perturbado como sus palabras dejaban entrever.
—No lo sé, mi Alfa —contestó de inmediato—. Pero solo quiero estar tranquilo.
—Está bien, mandaré a Teka y Aha a tu manada para que revisen a todos —dije, decidido a que no les pasara