257. LA FELICIDAD
JACKING:
Mis manos, antes firmes alrededor de su cintura, se tensan. Ese cambio en sus ojos no es la primera vez que lo noto, pero esta vez fue demasiado claro para ser un simple truco de mis sentidos. Isis desvía la mirada, pero no se aparta de mí. Su respiración se acelera y puedo sentir el calor brotando de su piel.
—¿Mi Luna? —repito, con el ceño ligeramente fruncido mientras acerco mi rostro al suyo.
—Mi Alfa, son las diez de la mañana —sus manos presionan mi pecho, tiemblan ligeramente, t