96. EL CABELLO BLANCO
JACKING:
Mat no responde de inmediato, y eso me inquieta aún más. Siento que mi lobo está tan desconcertado como yo mientras intento calmar el tumulto de pensamientos en mi cabeza.
—¡¿Mat?! ¿Qué crees que sucedió? —pregunto de nuevo por el enlace a mi lobo Mat.
—No lo sé, Jacking —responde mi lobo, compartiendo el control conmigo—. Pero no te asustes, es muy fuerte nuestra Luna, lo puedo sentir.
—Yo también. ¿Viste cómo se iluminó ayer? —pregunto sin dejar de mirar el enorme mechón de