—¿Qué? ¿De qué están hablando? Todos estaban metidos en esto. ¿Por qué de repente lo están dejando fuera? —les ladré a los cuatro chicos, que ahora prácticamente negaban haber conocido a Gary.
—Ya dijimos que no lo conocemos. Solo llevamos a la señora a esa casa porque queríamos divertirnos con ella, y ella fue por su propia voluntad —dijo el de cabello rubio húmedo, mirándome como si yo fuera la que mentía.
Lo miré fijamente, una sonrisa lenta y poco impresionada formándose en mi rostro.
Estab