CAPÍTULO 93. UNA DULCE VOZ
En ese momento en el que William se encontraba debatiéndose entre la vida y la muerte, luchando por aferrarse para no irse, comenzó a sentir una inmensa paz, que no podía explicar, ya nada le dolía, y de pronto, todo dejó de preocuparle. Al distinguir que estaba rodeado de la calidez de una luz, comenzó a dar algunos pasos, siguiendo el camino que comenzaba a vislumbrarse.
— ¡Paro cardiaco! —la enfermera gritó.
—Desfibrilador —solicitó el médico. — ¡Despejen!
William observó por segunda vez, su