Ya se habían cumplido con todos los protocolos de la velada, así que los invitados deambulan libres por toda la galería, observando las obras y departiendo entre ellos.
Agradezco la existencia de música suave de fondo, si no estoy segura de que el hombre parado a mi lado, habría escuchado nítidamente el sonido de mi corazón. Soy consciente que su mano firme en mi espalda puede detectar cualquier sobresalto que tenga mi cuerpo durante nuestra conversación, así que trato de regular mi respiració