Avergonzada y humillada, Colet salió de la mansión Diamantis maldiciendo a Abigail, el mafioso Sasha nunca la había humillado tanto, no la dejaba ir más allá de ser su trabajadora lavando dinero, ni tampoco había podido lograr besarlo, ¿pero echarla de su casa? eso nunca ya era demasiado
¡Tú!
Abigail señaló al griego, ¿Cómo te atreves a dejarme así? ¿acaso te creés un vampiro? !no se te ocurra tocarme de nuevo! ¡ahora por tu culpa estoy pasando la vergüenza de mi vida!
El mafioso escuchaba a la