La cama de esa habitación se convirtió en una campo de batalla, Sasha perseguía desnudo a Abigail y ella no se dejaba atrapar
¡Vístete, no voy a decirte nada!
¡Me gusta dormir desnudo y así voy a dormir, ahora ven acá!
Abigail dudaba en caminar en dirección al hombre, se notaba molesto y su polla también, estaba erecta, la bella mafiosa conocía lo ardiente y apasionado que era el griego, ¿qué quería hacerle él?
No, no iré. - respondía Aby con la mirada perdida en la virilidad del mafioso
¿Cómo d