Antonella estaba demasiado cansada, se quedó profundamente dormida entre lo brazos de Abelardo, el mafioso no respetaba su espacio personal, ¿cómo debía actuar ella ante esa situación tan inusual?
Por la mañana, cuándo la italiana despertó, Abelardo ya no estaba en la habitación, él acostumbraba a levantarse temprano, así podía organizar mejor su día
En el despacho la perfecta figura del ex capo griego estaba presente
. - ¿Qué tal?
¿Cómo amaneciste hoy? no habíamos tenido tiempo de tocar el tema