La temperatura del restaurante estaba bajo cero, los comensales ya se estaban comenzando a retirar, las cosas se veían peligrosas, los hombres que estaban sentados en aquella discreta mesa, no parecían ser para nada ordinarios
Sasha estaba realmente furioso al escuchar al imbécil de Lukani, su rival de amores si que era un completo bastardo, con gusto le rompería la cara hasta que ni su propia madre lo reconociera
Abelardo apretó los puños, quería moler a golpes al cabeza de la mafia Cosa Nostra