El terror atrevezó la mirada azul de Lukani, Gambino, los comensales estaban horrorizados con la terrible escena que estaban presenciando, el padre había baleado a su propia hija, ¡que horror!
¡Abelardo..! Antonella alcanzo a decir en el oído al mafioso antes de cerrar los ojos, su herida sangraba demasiado, la bala había dado a un costado de su cintura, el mafioso griego estaba en shock
¡Antonella! ¡resiste, cariño, todo va a estar bien, no vas a morir así, te lo prometo! . - Abelardo abrazaba