Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi hija todavía no nace y ya posee más propiedades que yo.
Empujé la puerta de la tercera habitación; hace un mes esta servía de almacén para cajas vacías y objetos sin propósito. Ahora, el espacio ha sucumbido ante la marea de regalos de nuestros seres queridos. El principal culpable: mi marido.
Alejandro padece una adicción selectiva. Puede odiar las compras e ignorar un escaparate de relojes de lujo, pero es incapaz de pasar







