Un par de copas.
Lison cortó la llamada de golpe, tenía ganas de despedazar el maldito aparato.
—Te organizaron una bienvenida en casa de mi madrastra. —Se masajeó la sien, apenas volvía y esa estúpida gente ya estaba haciendo de las suyas.
—Oh —exclamó Libia—, ¡que personas tan lindas!
—Estúpidas querrás decir.
—Es tierno que organicen algo por mi llegada… a mí me parece muy dulce.
Lison soltó un suspiró, no tenían ni tres horas de haber llegado y su familia ya les agendó actividades para los próximos tres dí