—¿Cómo es que dieron con ella? —cuestionó uno de los oficiales al agente antisecuestros.
—Recibimos una llamada anónima, fuimos hasta allá, y nos adentramos a la casa sospechosa en la madrugada.
—Pero dicen que estuvo seis meses privada de su libertad, esa chica no se veía para nada enferma, o desaliñada. Hay algo que no me cuadra —dijo, entrecerrando los ojos.
—Señor Benítez, no piense en eso, lo importante es que la chica está en casa.
El hombre meditó por un momento. No tenía sentido planear