Daniel miraba la última transmisión de Libia Musso. El acuerdo había terminado, y ante la opinión pública habían tenido algo así como una relación, aunque en la vida real esto estaba muy alejado de la realidad. Horas después, el joven tocó el timbre de la casa de Libia, se sentía en deuda con ella y quería de alguna manera darle un obsequio como muestra de su gratitud.
―Chico ―lo saludó Jairo, el imponente guardaespaldas de la familia Lison.
―Le mandé mensaje a Libia ―explicó Daniel, pensando e