Cinco semanas después.
Libia se convenció de que había encontrado algo de tranquilidad. Aunque su mente de vez en cuando divagaba con el recuerdo de Lison; pero su autocontrol, supuestamente estaba en aumento, pues pese a las ganas que tenía de marcarle y retractarse de haberlo alejado de su vida, no lo hacía.
La terapia no daba resultado. Lo peor de todo eso, es que ella se había vuelto a aislar y estar en otro lado, alejada de sus amigos y conocidos, no le ayudaba. A veces pasaba días enteros