El hombre indicado para mí.
—Natalia Rodríguez —respondió molesta.
Lison entrecerró los ojos con desconfianza, pero le bastó un par de segundos para volver a su expresión estoica.
—No sé quién seas, solo te advierto, no te metas en mis asuntos —amenazó, con el rostro tan serio que a la mujer se le heló la sangre.
Natalia quería gritar, hacer un verdadero escándalo, sin embargo, era como si su cuerpo se quedara petrificado.
Por su parte, Tiodor siguió su camino, y cualquiera que lo conociera, aunque sea un poco, se daría cu