Un par de días más tarde, Libia miró la pantalla de su móvil, leyendo incontables veces el mensaje que Lison le había mandado.
“Estoy poniendo todo mi empeño para regresar esta semana”
Bien, no era lo más romántico que alguien le había escrito, pero al menos mostraba las ganas que tenía de volver a verla. Por otro lado, Elena Musso no paraba de bombardearla con llamadas y mensajes amenazantes:
“No creas que te saldrás con la tuya, así que dile a tu amante que más le vale estar preparado porque