Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Layla
—¡Me aburro! —exclamo al girar en la silla de aquella enorme oficina.
Ya había conseguido mi objetivo, había logrado el respeto de todos en esta puta oficina, todos me veían con horror y se dirigían a mí, solo cuando les era necesario. Las ventas habían subido considerablemente gracias a los nuevos retos que impuse, lo que llenó de satisfacción a los directivos, a los que, al p







