Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Ximena
Pongo las dos cápsulas sobre la palma de mi mano y las observo. Aún me parecía increíble que, a mis cortos veintiocho años, tuviera que tomar algún tipo de tratamiento, joder, si siempre me había considerado una mujer tan sana y llena de vida, que ahora me costaba creer que mi corazón quisiera fallar.
Pongo las dos cápsulas en mi lengua y las trago en seco, para luego llevar el vaso con







