Aleshka Zaytseva
Terminé de doblar las sábanas ante la atenta mirada de mi compañera e intenté fingir que no le estaba prestando atención, pero ella estaba tan decidida a no darse por vencida, que se tiró en la enorme cama en un rápido movimiento y me quitó la sábana que me encontraba doblando por segunda vez.
—¿Y eso fué todo? —preguntó haciendo referencia a mi conversación con Leonid.
Le había contado todo porque desde que había comenzado a trabajar en el hotel éramos buenas amigas y teníamo