Mientras él cavilaba en estas cosas, Amelia a su lado seguía con la mirada a una mujer mayor, de cabellos canos, que en otro tiempo fue una hermosa rubia. La odiaba, claro que sí, ese era el ser más despreciable que podía existir y ella aprovecharía la oportunidad que la vida le daba para acabar con ella y cobrar así la vida de su abuela y de su madre. Ella no lo había buscado, pero el destino estaba moviendo las piezas a su favor y pronto podría acabar con todos ellos. Era un dos por uno, tene