Cora
Lo quiero ahora mismo, inmediatamente, así que me incorporo impacientemente para tantear la parte superior de sus calzoncillos y empujarlos hacia abajo.
Roger vuelve a fulminarme con la mirada, por el desafío de mi voz, así que yo le devuelvo la mirada.
"Bien", gruñe y se aparta de mí para sentarse en la cama a mi lado, bajándose los calzoncillos y quitándoselos de una patada. Apenas tengo un momento para mirarlo, con los ojos desorbitados al ver aquel miembro grueso y duro, antes de que