Teo condujo a Areliz por un angosto camino de tierra rodeado de árboles altos. A medida que avanzaban, la ciudad quedaba atrás y la civilización parecía desvanecerse en un horizonte lejano. Finalmente, llegaron a un claro en medio del bosque, donde una cabaña de madera bastante grande se alzaba majestuosa.
La cabaña tenía un aspecto rústico y encantador, con detalles de madera tallada y una gran terraza en la parte delantera. Junto a la cabaña, una pequeña huerta florecía con una variedad de col