Violet Salvatore
El día anterior a mi cumpleaños me sentía más que feliz. Era realmente una mujer joven afortunada con un millón de sueños por cumplir. Llegados mis dieciocho años recibí una mala noticia, la peor que pudieran haberme dado.
Aunque mi madre hubiese tenido motivos excelentes para aceptar un matrimonio arreglado con esa bestia tatuada, yo me negaba a ser su esposa. Hasta el abuelo de Giuliano me resulta más simpático.
Ahora un día después de mi mayoría de edad estoy de frente al