Hoy será un día mejor que ayer y nadie me arrebatara mi felicidad. Mire mi atuendo especialmente elegido para la ocasión, arregle un poco más mi cabello y listo.
Para cuando llegue a la cocina mi determinación había empezado a flaquear, pero aún así recordé las palabras de la anciana bruja, cuando me dijo que debía luchar por mi felicidad. Desde que hable con ella y se rompió el vínculo con ese innombrable, me he sentido más aliviada, hasta más feliz. Aunque aún siento un vacío que va creciendo