Morgan
Cuando Iker cerró la puerta y se escucho el clic, de la cerradura, me embargo el temor. No de mí, sino de los que estában a la espera del inminente ataque. De aquellos que estaban en el hospital, de quienes estában en los refugios, era miedo a perder nuestra manada, nuestros amigos y familiares, era tan intoxicante que nublaba la mente. Solo hasta que cerré mis ojos y respiré calmadamente, que me dí cuenta que ese sentimiento era el de los miembros de mi manada.
Cerré mis ojos y visuali