Remo
Por fin estabamos en marcha hacia nuestra manada, extrañaba a mis hijas y pasar con mi familia. Daba gracias a la diosa por la expectacular compañera que tenía. Ella no solo fue a hacerme compañia sino que además se encargo de que Cael pudiera tener una nueva oportunidad. Se que fue ella, quien le consiguió los contratos y lo coloco en el mercado de la seguridad privada, con su aval muchos alfas, llamarían a mi grosero hermano para labores de vigilancia y protección.
Veo pasar los arboles