Morgan
Ardara condujo por la cuidad como si fuera parte de ella. Sabía donde ir, donde dejar nuestro vehículo, como pasar la seguridad del edificio. Avisamos a Roger en el momento que estacionamos. A penas entramos al edificio me di cuenta que era para humanos de mucho dinero, apestaba a riqueza pero también habían otros olores, el que más me llamó la atención era un aroma dulce, que no habia olido jamas. Ardara en cambio, se puso rígida al sentirlo y por medio de nuestro link me dijo que estu