Cael
Vanina era especial para mí, le gustaba rudo, le gustaba sucio y sobre todo no hacía preguntas, mientras escuchaba a Kratos gritando y arañando para salir. Pude disfrutar del cuerpo de esta bella alfa, pero no despertaba en mí, lo que hacía mi pequeña pelirroja, sería suficiente y la indicada para ocupar el puesto de luna, nos veríamos geniales y nuestros hijos serían imparables. Luego de una sucia noche de sexo. Me dirigí a la habitación que me habían asignado, me duché y bajé a desayunar