Daniel
Cuando los vijías anunciaron de que venían los humanos, corrí hacia la casa de la manada, tenía mis ordenes y no iba a dudar en ejecutarlas. Así que cuando pasé junto al alfa Cael pude ver su nerviosismo no dije nada. Llegué a la habitación, me asegure de que no hubiera nadie a mi alrededor. Abrí la puerta, la cerré con llave y esperé. Sabía que en la habitación continua se encontraba la luna Morgan. Tenía una lucha entre actuar con honor y liberarla u obedecer a mi alfa y mantenerla cau