No se cuanto tiempo hemos estado envueltos en esta lujuria, solo sé que el celo de mi compañera había acabado y me había dejado en paz absoluta. Ella estaba dormida entre mis brazos, algo que era tan intoxicante como su aroma. Estaba disfrutando con solo verla cuando escuche la conversación que ocurría detras de la puerta de la habitación donde nos encontrabamos.
-¿porque me mandaste a llamar? estoy ocupado, yo trabajo, no como otros en esta manada-escuchaba la voz de Octavio, mi cocinero gruño